¿En su tierra hay otros como usted?, preguntó la periodista al joven provinciano al que sus buenas relaciones habían llevado a la cabina de la HJCK, emisora cultural de carácter privado que para la década del cincuenta tenía cobertura en Bogotá.
¡Claro que sí! respondió el muchacho; le explicó que se trataba de hombres muy tímidos, jornaleros, personas al servicio del campo a las que les daba temor salir a la ciudad, porque entre otras cosas no tenían los medios para hacerlo, y le citó como ejemplo a un joven invidente que en sus canciones hablaba de colores, del agua y del campo.
“Esa entrevista es la que considero más importante, me la facilitó Consuelo Araújo Noguera”, cuenta hoy Celso Guerra Gutiérrez, creador radial, programador y ángel custodio del santuario que guarda los testimonios cantados de la música vallenata tradicional, así como las voces de sus protagonistas, muchos de los cuales ya no están, como los tres personajes a los que hace referencia la entrevista; la periodista Gloria Valencia de Castaño, el entrevistado Rafael Escalona Martínez, y el joven compositor invidente Leandro Díaz.











