CRÓNICA

“Canta conmigo mi pueblo y el viejo Valledupar”, Hernando Marín

Hoy se cumplen 18 años de la muerte del compositor guajiro ‘Nando’ Marín, quien dejó un legado de canciones que marcaron un estilo en el vallenato. El periodista Juan Rincón Vanegas hace un recuento de sus composiciones más destacadas y recuerda al gran artista que murió un cinco de septiembre de 1999, en el infortunado accidente de tránsito ocurrido en el cruce El Bongo, jurisdicción de Los Palmitos (Sucre), cuando el taxi que lo movilizaba se salió de la vía.

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“Canta conmigo mi pueblo y el viejo Valledupar”, Hernando Marín

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Hernando José Marín Lacouture se pintó de cuerpo entero en un canto, le hizo canciones a su querida Guajira con aristas en distintos pueblos, a las desigualdades en su territorio las graficó de manera directa, a las mujeres las pechichó en su noble corazón y siempre soñó ver juntas a una mujer blanca con una negra.

En ese recorrido por la inspiración del hijo de El Tablazo, La Guajira, aparece un episodio que marcó su vida y que lo hizo llorar sin parar. Una vez, notó que los días se sumaban a los meses y sus muchachitas, Anacelis y Ana Tatiana Marín Corrales, iban creciendo.

Intentó esculcar los años y atajarlos poniendo sus manos como una barrera, pero amanecía más temprano como si el tiempo tuviera carrera y las horas le hicieran el juego. Entonces, dejó constancia en el canto ‘Mis muchachitas’ grabado en 1993 por los hermanos Zuleta, donde plasmó su amor por sus hijas que siempre lo recuerdan como ese padre de temperamento fuerte, pero amoroso y consentidor.

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