El niño que su primer juguete fue un totumo que presumía era un carrito, y ya jovencito vendía cuques con la tártara en la mano, incluso intentó ser pescador, pero no se sentía cómodo entre canoas, canaletes y atarrayas, llegó a la medida justa a sus pretensiones.
Precisamente fue en el año 1962, cuando Camilo Namén Rapalino, quien contaba con 18 años, compuso la primera canción, una guaracha que tituló ‘Chicho’, hasta que tiempo después se enrumbó por el vallenato tradicional. Comenzó a hacerle canciones a su querida tierra Chimichagua y a todas las cosas que le llamaban la atención en su entorno.
La inspiración le llegaba en cantidades como los peces que veía en la orilla de la ciénaga de Zapatosa. “Eso fue un mensaje divino y tengo un canto de lo agradecido que estoy con Dios”, cuenta Camilo Namén, y sin más preámbulos canta:











