La moda de la selfie ha traído consigo todo un catálogo de poses, lo que ha hecho que el tan recurrente y emblemático “whisky” hoy sea visto como gesto de dinosaurio: “gas, nada que ver”, diría una chica fresa de la postmodernidad urbana.
Hay catálogos enteros de sugerencias para tanta gente que hoy vive del simulacro, la imagen y la autoestima que solo se eleva por reflejo, es decir, dependiendo de la cantidad de “likes” que reciba de los demás.
Aunque la selfie por su origen y definición, es una foto que se toma para sí mismo, como registro individual y álbum personal, hoy los jóvenes de edad y los que lo son por terquedad, toman estas imágenes y las vuelven públicas en sus estados, perfiles y todo lo que comparten por redes sociales.











