En Andrés Emilio Beleño Paba, primer rey de la piqueria en el año 1979, ya se refleja el paso inexorable de los años. De igual manera, lo acompaña la quietud unida a esos silencios prolongados que nunca le pertenecieron, porque siempre fue dueño de las máximas alegrías y las palabras precisas a la hora de versear.
Al llegar a su casa ubicada en el popular barrio Los Caciques, de Valledupar, estaba tranquilo, con contadas palabras en su boca y sonriendo cuando el momento lo pedía al recordar anécdotas que hicieron parte vital de su vida folclórica.
Eso sí, Andrés Emilio no se olvida de lucir sus camisas coloridas, esas prendas vistosas que algunos llaman ‘Abeleñadas’. Ahora es un hombre distinto debido a que solamente sale de ese mundo interior, donde está metido desde hace casi cuatro años, producto de una isquemia cerebral, cuando escucha las canciones que le grabaron los más importantes artistas vallenatos.











