Como quiera que lo mío es lo ambiental, desde hace más de 40 años y sin el propósito de buscar ruidos, nos vamos a referir en estos momentos en esta época lluviosa, diciendo evidentemente que esta condición ha sido devastadora para muchas partes del país, pero, desde hace años, casi lustros, no solo nosotros sino multitud de compatriotas venimos exponiendo serias inquietudes acerca de los padecimientos que debemos afrontar debido a la falta de prevención, y al no cumplimiento de la normatividad prevista en las leyes ambientales en pro de la naturaleza por respeto a la misma.
Varias veces por ejemplo, hemos insistido en la grave situación de algunas zonas del país, especialmente donde se ha venido realizando con el visto bueno de la autoridades, una intensa campaña de deforestación, de aniquilamiento de la capa vegetal para provecho de quienes explotan el negocio de canteras y ciertos cultivos en zonas inclinadas, formando simultáneamente tugurios en los alrededores de los centros de trabajo, porque además, son infrahumanas las condiciones de vida de los pobres obreros sometidos al imperio de quienes disfrutan de dudosas licencias expedidas por las autoridades, especialmente por las alcaldías.
SIN MEDIDAS PREVENTIVAS











