Desde muy niño el hoy médico y compositor Alaín Ramón Cárcamo Parra, fue un enamorado del vallenato clásico que le inculcaban su tío Flaminio Cárcamo Núñez y su primo Luis Alfonso Molina Parra, quienes se la pasaban interpretando las canciones que le han dado vida al pentagrama del folclor.
Esa fue la cuota inicial para que su corazón tomara el rumbo de la música y más adelante tuviera la suficiente fortaleza para componer obras que hoy hacen parte de los llamados clásicos vallenatos, pero antes de eso, siendo muy joven, se aventuró en la Universidad Libre de Barranquilla por su propia iniciativa y al lado de varios estudiantes a crear en el año 1984 el Festival Vallenato Zona Norte que se realizó por varios años.
El experimento resultó excelente porque el vallenato se metió en ese importante claustro universitario y muchos supieron de paseos, merengues, sones y puyas. Y hasta de esos juglares que tuvieron la osadía de andar tocando y cantando por los caminos de la región Caribe.











