En tres ocasiones, al destacado compositor guajiro Marciano Martínez lo han llamado para decirle que está corriendo la noticia de su muerte y lo único que hace es darle gracias a Dios porque está vivo para escuchar la historia. Este es un relato macondiano enmarcado con ribetes de susto, y donde ha sentido la solidaridad plena y después la alegría de que todo es mentira.
Al indagarle sobre estos inesperados hechos manifiesta que la primera vez fue bien complicada. “Un muchacho suplantó mi nombre y hasta tenía cédula con mi número. Se hacía pasar por mí y estafó a mucha gente. No sé cómo hizo, pero portaba un carnet de Sayco, ponía serenatas y cantaba mis canciones. Una vez apareció en la televisión”.
De manera repentina hace una parada en el increíble relato propio de una película donde el protagonista se aprovechaba de su ingenio macondiano. Enseguida sonríe y expresa: “Imagínese periodista, que ese muchacho preñó a una hembra haciéndose pasar por mí”.











