Son tantas las emociones que ha generado este bendito, que Emiro Zuleta, compositor vallenato, no resistió el impulso de su sentimiento para manifestárselo. Es tal la intimidad afectiva del creador con su instrumento que la encontramos revelada en distintas obras que sirven de verdad declarada y que nos conectan, de una vez por todas, con un amorío eterno entre nosotros y ese sonoro elemento.
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‘Pedazo de acordeón’, de Alejandro Durán; ‘El luto de mi acordeón’, de Francisco ‘Pacho’ Rada; ‘Mi acordeón’, de Emilianito Zuleta, son testimonios inherentes a mi sentir.











