La comunidad de Mariangola se prepara para celebrar sus 60 años de vida corregimental. Este territorio, desde épocas anteriores a la independencia, fue sabanas de pastoreos y caminos reales de viajeros; pero como hato ganadero es contemporáneo con los hatos de las sabanas de Aguas Blancas, El Diluvio y Camperucho. Sus orígenes se remontan a la mitad del siglo XVIII, y obedecen al proceso de expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas de Valencia de Jesús, en ese entonces, tercera ciudad de la provincia del Magdalena.
El crecimiento de la población está relacionado con el desarrollo de los hatos ganaderos vecinos. Después de la guerra de los Mil días (1899-1902), los dueños de las haciendas más cercanas a Mariangola: ‘Villa Rosa’ de José María Castro, ‘La Vigía’ de Pepe Maya y ‘Villa Real’ de Casimiro Maestre, entran en una etapa de reorganización y ampliación, y llegan trabajadores de regiones vecinas. La gran mayoría de los habitantes de Mariangola llegaron dependiendo de algunas de estas tres fincas, y siguieron por mucho tiempo dependiendo de ellas.
En la década de 1940, la terminación de la carretera nacional en el gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938), fue otro factor decisorio en el crecimiento de la población. Además de que algunos trabajadores de la vía que se quedaron, también llegaron habitantes de otras zonas. En los años de 1950 se crea la primera escuela pública, se organizan de manera oficial las fiestas religiosas del Santo Cristo. Empieza la colonización de la serranía por campesinos santandereanos desplazados por la violencia bipartidista, que se acrecentó con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.





