Las patinetas o motos eléctricas, propias o alquiladas, ya entraron de lleno a la regulación nacional y eso traerá cambios concretos para los usuarios en Valledupar. Una nueva resolución del Ministerio de Transporte fijó requisitos técnicos, obligaciones de seguridad y un futuro registro obligatorio para estos vehículos, mientras la Secretaría de Tránsito local sigue sin ofrecer respuestas claras sobre cómo aplicará esas reglas en la ciudad.
Con la nueva resolución, el Ministerio de Transporte modificó la Resolución Única de Tránsito de 2022 y creó un capítulo específico para los vehículos de micromovilidad, incluidos los vehículos de movilidad personal (VMP) y los vehículos eléctricos livianos de movilidad personal urbana (VELMPU), como las patinetas eléctricas.
La norma los define como vehículos de una o más ruedas, de uso individual, con velocidad por diseño entre 6 y 25 km/h y potencia nominal máxima de 1.000 vatios, pensados para trayectos cortos en entornos urbanos.
El Ministerio explica que el objetivo es integrar este tipo de vehículos al sistema de tránsito con un marco regulatorio claro y uniforme, que reduzca riesgos y garantice la convivencia con el resto de actores viales. La resolución se apoya en el Plan Nacional de Seguridad Vial 2022‑2031 y en estándares de la Unión Europea y España para fijar criterios de potencia, velocidad, condiciones de operación segura y requisitos técnicos.
Ya no bastará con subirse y arrancar
La nueva norma establece que los vehículos de movilidad personal deberán contar con frenos delantero y trasero, luz frontal blanca, luz de freno roja, elementos reflectivos, señal acústica, visualizador de batería y velocidad, direccionales, limitador de velocidad no manipulable y sistema de protección contra alteraciones técnicas.
Para el conductor también hay exigencias: casco certificado y chaleco retrorreflectivo entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana.
Esto significa que el uso de una patineta, bien sea particular o de plataforma, deja de ser una práctica improvisada y entra al terreno de la seguridad vial obligatoria. En Valledupar, donde la Secretaría de Tránsito apenas habla de mesas de trabajo y pilotos, sigue pendiente explicar cómo se controlará en la calle el cumplimiento de estas condiciones.
Los andenes no son para estas patinetas
La resolución advierte que, en municipios que no tengan regulación específica, el uso recreativo o deportivo de estos vehículos queda restringido en la infraestructura peatonal, como andenes y aceras. También prohíbe maniobras acrobáticas en vías abiertas al tránsito y fija una velocidad máxima de 25 km/h en espacios destinados a actividades recreativas, como ciclovías.
Otro cambio de fondo es que los vehículos de movilidad personal deberán quedar asociados a un registro en el RUNT con datos como marca, modelo, número de serie, potencia, velocidad máxima de construcción, peso y características de la batería. Con esa información, el sistema asignará un código único y exigirá una lámina de identificación visible y permanente en el vehículo.
La resolución establece que, a partir del 1 de enero de 2029, no podrán circular por vías públicas o privadas abiertas al público los VMP que no cuenten con esa lámina de identificación.
Es decir, quienes hoy compran una patineta para uso propio en Valledupar deberán empezar a guardar ficha técnica, manual o certificación del comercializador, mientras quienes usan servicios alquilados deberían exigir claridad sobre la legalidad y trazabilidad de los equipos que ya están en operación.
En resumen, la regulación nacional avanzó más rápido que la respuesta local. Y mientras el Ministerio ya puso condiciones, fechas y obligaciones, en Valledupar la Secretaría de Tránsito todavía le debe a los ciudadanos una guía clara para saber cómo usar estas patinetas sin ponerse en riesgo ni quedar, más adelante, por fuera de la norma.
Micromovilidad segura o nueva fuente de caos
La resolución insiste en que la micromovilidad puede ser una alternativa de movilidad urbana sostenible, pero solo si se adopta un enfoque de “sistema seguro”: velocidades acordes con la infraestructura, vehículos equipados con elementos de seguridad y usuarios que respeten las normas.
En ciudades sin ciclorrutas suficientes y con cultura vial frágil, como Valledupar, el riesgo es que la patineta se convierta en un nuevo factor de siniestros, esta vez sin carrocería ni airbags, y con el impacto directo sobre peatones y conductores expuestos.







