Las reacciones de los usuarios de Asmet Salud en el Cesar muestran que el Decreto 0182 de 2026 aterriza en un terreno ya minado por tutelas, deudas y largas travesías hasta Valledupar para no perder tratamientos. Mientras el Gobierno promete que la redistribución de afiliados garantizará la continuidad de la atención, en municipios como El Copey los pacientes sienten que la realidad va por otro lado: “Yo estoy haciéndole la vuelta para que me le den el transporte para poderlo traer porque es que él me le quieren quitar los viáticos”, relata Delvia Helena, esposa de un usuario que necesita diálisis.
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Su testimonio se cruza con el anuncio de que Asmet Salud está entre las EPS que no seguirían operando en Valledupar bajo las nuevas reglas, junto con Coosalud y Mutual Ser, lo que obligaría a trasladar a miles de afiliados hacia otras entidades con mayor peso como Nueva EPS, Cajacopi o Salud Total.
“Son 30 barras que tengo que pagar ida y vuelta”
Delvia Helena cuenta que su esposo depende de viáticos para poder viajar a sus sesiones de diálisis, pero la EPS se los está negando. “Quieren retirar de lo de ahí porque la empresa esta no quiere funcionar, no sé qué va a ir. Yo vine ahora aquí porque metí una tutela y me vino la tutela”, explica, mientras espera respuesta en Valledupar tras haber salido desde El Copey pagando de su bolsillo. “Son 30 barras que tengo que pagar ida y vuelta… 60 barras. No le tienen ni medicina ni nada”, resume.
Su testimonio refleja un patrón de quejas que ya se había visto con Asmet Salud en el Cesar, donde afiliados denunciaron traslados sin autorización y dificultades para acceder a servicios, incluso antes del nuevo decreto.
Entre la intervención y la salida de Valledupar
Asmet Salud está bajo medida de intervención forzosa administrativa prorrogada hasta 2026, pero la Supersalud insiste en que no está en liquidación ni se ha ordenado su cierre. Aun así, el Decreto 0182 y los cálculos de participación territorial la ubican entre las EPS que perderían afiliados en el Cesar y saldrían de municipios como Valledupar así como ya ocurrió en El Copey, por no cumplir con los nuevos umbrales de afiliados ni con las exigencias financieras.
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El resultado para los usuarios es un doble mensaje contradictorio: de un lado se les dice que la EPS “sigue operando”; del otro, que sus afiliados podrían terminar reasignados, sin que tengan claro cuándo ni a cuál entidad. “Allá en el pueblo nos dijeron que ya a la EPS la iban a cerrar porque no habían querido pagar… y aquí no me han dicho nada”, cuenta Delvia Helena sobre la información fragmentada que reciben en El Copey.
Sanitas: “Es empezar de nuevo”
Los usuarios de otras EPS en Valledupar, como Sanitas, miran con preocupación el mismo decreto. Diana Rivera recuerda lo que vivió cuando la pasaron de Coomeva a Sanitas: “La situación se pone complicada, complicada, complicada porque no es nada que lo reciban a uno en otra EPS… el problema es empezar de nuevo, porque eso nos pasó con Sanitas cuando nos pasaron de Coomeva para acá. Es empezar de nuevo, no es que van a dar la continuidad”.
Para ella, repetir el proceso con otra EPS, posiblemente más débil o saturada, sería un golpe: “Roguémosle a Dios que las cosas sigan así como están y que así sea peleando con Sanitas, pero hasta el momento nos han cumplido. Pero pasar a otra vez, que está peor que esta, esto va a ser difícil, complicado”.
“¿Será que de verdad lo van a trasladar?”
Erika Figueroa va más allá y conecta el decreto con la idea de territorializar la atención en puntos cercanos al barrio: “Mi gran preocupación es que no tengo claro si lo que voy a decir aplica ahora… Tengo entendido que lo que pretende el presidente es que tú debes registrarte en un punto cercano donde tú vives. A mí lo que me preocupa es que… llegues a ese punto y de ahí te remitan hacia otras partes. ¿Será que eso va a ser efectivo cuando tú llegues a un punto de esos y te quieran trasladar, lo van a hacer? Esa es mi gran preocupación”.
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Yadira Figueroa añade otra capa de incertidumbre: “Tampoco entiendo por qué cogieron a Sanitas si Sanitas estaba intervenida y la absolvieron… Yo tampoco he visto problemas con Famisanar nunca y también está en la lista, Famisanar, Coosalud”. Su madre, de 95 años, es usuaria de Coosalud con servicios domiciliarios; ella y su hija están en Sanitas. “Aquí está complicada la situación por ambas cosas”, admite.
Hospitales y clínicas: “Nueva EPS no puede recibir más usuarios”
Mientras los usuarios de Asmet Salud, Sanitas y Coosalud temen perder continuidad en atención y empleo, los hospitales y clínicas advierten que la gran receptora prevista por el Gobierno, Nueva EPS, tampoco está en capacidad de responder. En una carta enviada al ministro de Salud, la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) sostiene que “la Nueva EPS no tiene la capacidad para responder a sus usuarios actuales y menos aún para recibir a más población”, recordando que esta entidad acumula una deuda de 6,7 billones de pesos con la red prestadora, equivalente al 43,1% de la cartera total de las EPS en operación.
Para la ACHC, acelerar los traslados masivos que plantea el Decreto 0182 “podría empeorar las condiciones de salud de algunos grupos poblacionales y deteriorar a aquellos que tienen algún grado de estabilidad en este momento”, sobre todo en contextos frágiles como el Cesar.
En Valledupar y municipios como El Copey, los testimonios de usuarios que pagan de su bolsillo el transporte, que interponen tutelas para exigir viáticos o medicamentos, y que temen “empezar de cero” con una nueva EPS, contrastan con las promesas oficiales de continuidad plena. Entre Asmet Salud, Sanitas, Coosalud y Nueva EPS, el Decreto 0182 se vive menos como una reingeniería técnica y más como otra ola de incertidumbre para quienes dependen todos los días de un cupo en diálisis, una cita con el oncólogo o una droga de alto costo.







