Construir territorio es mucho más que ejecutar proyectos o definir políticas públicas; es entender que cada persona aporta una visión única y que en la diversidad está la clave para transformar nuestra sociedad. En un mundo marcado por diferencias ideológicas, generacionales y culturales, los jóvenes y los liderazgos emergentes juegan un papel fundamental en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible.
Uno de los grandes retos de nuestra generación es superar la fragmentación y encontrar puntos de encuentro en medio de las diferencias. No se trata de pensar igual, sino de reconocer que el verdadero progreso surge cuando diversas perspectivas confluyen para construir soluciones. La participación juvenil no debe limitarse a ser un eslogan; debe materializarse en espacios reales de toma de decisiones donde las nuevas voces sean escuchadas y consideradas.
En este contexto, es relevante traer a colación el concepto del “Lienzo en Blanco” (The Canvas Strategy) de Ryan Holiday, expuesto en su libro El ego es el enemigo. Esta estrategia propone que, en lugar de obsesionarnos con el reconocimiento inmediato o con demostrar nuestro valor, debemos enfocarnos en crear oportunidades para los demás, lo que indirectamente nos beneficiará a largo plazo.
Holiday sugiere que, en lugar de preocuparnos por el crédito o el reconocimiento, adoptemos una actitud de servicio y aprendizaje. Esto implica:
• Facilitar el camino a los demás: En lugar de competir por el protagonismo, crear las condiciones para que otros brillen.
• Aprovechar las oportunidades pequeñas: En los inicios de una carrera o un proyecto, en vez de exigir grandes responsabilidades, hacer el trabajo menos glamuroso pero necesario.
• Eliminar el ego y enfocarse en la misión: Muchas veces, el ego nos hace rechazar trabajos menores, pero estos pueden ser claves para aprender y crecer.
• Crear valor sin esperar reconocimiento inmediato: Quienes adoptan esta mentalidad terminan ganándose el respeto y las oportunidades de forma natural.
Si aplicamos esta mentalidad en el ejercicio del liderazgo y la construcción de territorio, entenderemos que la clave no está en quién se lleva el mérito, sino en los resultados que logramos como comunidad. Los liderazgos más efectivos son aquellos que empoderan a otros, que construyen desde la diferencia y que priorizan la causa sobre el reconocimiento personal.
En la más reciente Tertulia, pudimos ver reflejado este enfoque. Cada participante aportó su visión y experiencia sin buscar protagonismo, sino con la intención genuina de aportar al debate y generar valor. Desde la salud mental hasta la educación y el desarrollo económico, cada intervención enriqueció el panorama y dejó claro que construir territorio es un esfuerzo colectivo.
El reto ahora es seguir aplicando esta estrategia en nuestro día a día. ¿Cómo podemos abrir caminos para otros? ¿Cómo podemos aprender sin necesidad de reconocimiento inmediato? La invitación es a construir desde la humildad, la cooperación y la acción, entendiendo que el verdadero impacto no se mide en aplausos, sino en transformación.
Alfredo Jones Sánchez – @alfredojonessan







