COLUMNISTA

El rebelde con causa perdida

El sarcasmo del polichinela ministro del Interior, Armando Benedetti, al intentar copiar aquella célebre frase de que “cada vez que López hablaba, ponía a pensar al país”, solo revela la diferencia abismal entre un verdadero estadista y un politiquero sin norte.

Hugo Mendoza, columnista de EL PILÓN.

Hugo Mendoza, columnista de EL PILÓN.

Por: Hugo

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El sarcasmo del polichinela ministro del Interior, Armando Benedetti, al intentar copiar aquella célebre frase de que “cada vez que López hablaba, ponía a pensar al país”, solo revela la diferencia abismal entre un verdadero estadista y un politiquero sin norte. Dijo Benedetti que todos hablaban de Petro, y tiene razón: hablamos de él, para bien o para mal. Esta columna nace precisamente de esa paradoja, escrita por quien, siendo conservador, alguna vez creyó que un hombre de izquierda, tras toda una vida en la lucha política, honraría la dignidad de la Presidencia. Me equivoqué. Y por eso escribo lo que sigue.

Bajo el gastado ropaje del progresismo inexistente, Gustavo Petro insiste en posar de rebelde. Se vende como un Marx tropical, aunque no pasa de un populista con micrófono y tarima pagada con dineros públicos, lejos de lo que el ministro de Justicia Montealegre alude como “revolucionario utópico”. Se autodeclara estadista o líder mundial, pero su escenario es un país convertido en laboratorio del caos, donde la economía se desangra mientras él publica en X consignas de redención. Petro parece vivir en una realidad alterna: un mal orador, incluso para sí mismo, convencido de que el ruido de sus palabras es música revolucionaria. Iluso.

Su excusa favorita es el Congreso. Como no le aprueban sus reformas —tan improvisadas como mesiánicas—, culpa a los demás de su ostensible fracaso. Es el político que quiso ser gobernante, pero nunca dejó de ser agitador. No construye, acusa. No gobierna, increpa con desorden conceptual. No convence, grita sin tono ni garbo. El país caótico y su gobierno, un ejercicio de victimismo con estética de resistencia.

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