Hace unas pocas horas sostuve una grata conversación, un ameno encuentro con un señor, un hombre de discernimiento y de palabra sabia, Hernando Riaño Baute, ‘el Kuky’; ese personaje que habla con tono mesurado y profundidad de conocimiento.
Hablamos de todo un poco, incluso de lo que a veces no se puede hablar: personajes que han marcado una historia sentida en nuestro valle del alma, de los que siguen siendo incidentes en nuestro deambular. Hablamos de Evafe, de las mujeres que con su acordeón y su canto han marcado una pauta y sobresalen a nivel nacional e internacional; de Wendy Corzo, ‘la soberana del acordeón’; de Isabel Sofía Picón, ‘la ocañera de oro’; y de Rita Fernández, ‘la juglaresa’, como la bautizara Jacobo Solano.
Y es aquí donde me quiero detener: Rita Fernández Padilla, una mujer que nos ha puesto a cantar ‘Sombras perdidas’ en innumerables ocasiones, que nos dijo que hay un valle que lleva dentro, porque, a pesar de ser samaria, se siente muy vallenata.






