A través de un ejercicio narrativo en el que imagina una respuesta de Abelardo de la Espriella a sus críticos, el autor cuestiona el papel de algunos sectores del periodismo político y plantea una reflexión sobre la polarización, la caricaturización del adversario y la necesidad de debatir ideas en lugar de estereotipos
Un patrón perturbadoramente predecible que emergió a lo largo de la alocada entrevista es la evasión meticulosa de todas y cada una de las preguntas directas.
En los chats, el representante le cuestiona al director si es viable entregarle los puestos que tenía el Centro Democrático.
La polémica entre el abogado y el periodista se genera desde hace varios días.