12 julio, 2021

Supersalud, intervenga el Hospital Rosario Pumarejo de López

Indigna que haya toda la voluntad y destinación presupuestal para construir un Centro Cultural de $147 mil millones mientras se cae el Hospital departamental que necesita la inyección de recursos gestionados por el propio gobernador.

Lo que ocurre con el principal hospital público del departamento del Cesar, el Rosario Pumarejo de López, es verdaderamente escandaloso e indignante. Hoy está prácticamente cerrado, sin personal de salud, sin servicio de vigilancia, con pacientes remitidos a EPS por falta de medicamentos y con una sala de observación convertida en un parqueadero de motos. La mafia administrativa y la desidia gubernamental lo tienen a punto de morir.

A médicos generales, enfermeras jefes y auxiliares de enfermería les deben más de 6 meses de salario. A intensivistas les adeudan nada más y nada menos que 16 meses. El personal de vigilancia dejó de prestar el servicio por la falta de pago de 7 meses. ¡Toda una vergüenza y desfachatez! No hay derecho a ser tan indolente con el salario de la gente.

Paradójicamente toda la pandemia nos hemos llenado la boca llamándoles héroes al personal de salud. Tan héroes los vemos que creemos que no necesitan sus salarios para vivir y satisfacer sus necesidades. Es lamentable cómo hemos normalizado como sociedad que al personal de salud se les adeude varios meses de trabajo. No puede ser.

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Ni siquiera la huelga de hambre a la que tuvieron que acudir los médicos y enfermeras durante el 2020 para exigir el derecho humano más básico al pago de sus salarios, sirvió para que su situación mejorara. No hay esperanza de cambio, al contrario lo que se ha visto es persecución y despidos contra quienes valientemente han levantado la voz contra esa mafia, como el médico Julio Julio Peralta.

GOBERNADOR, TAMBIÉN RESPONSABLE

El desorden administrativo hace que haya cuentas de deuda sin conciliar de uno de los principales deudores del Hospital que es la Secretaría de Salud departamental. Desde 2019 están en el proceso de auditoría y depuración de cartera y es la hora y no se sabe a ciencia cierta cuánto es la deuda. No hay voluntad de avanzar en esa conciliación.

La desidia gubernamental también está matando al Rosario Pumarejo. El gobernador Monsalvo Gnecco se lava las manos olímpicamente asignándoles responsabilidad exclusiva a los gerentes. Habrá que recordarle al gobernador que él es quien designa al gerente del Hospital y además hace parte de la junta directiva junto con su secretario de Salud.

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Claro que varios gerentes han manejado mal el Hospital, como sucede con el desastre de gerencia actual, pero es el gobernador quien tiene la obligación de denunciarlos y de proceder a retirarlos por faltas a la ley e ineficiencia en el cargo. No hacer eso es cohonestar con ese descalabro como lo está haciendo hoy y allí sí no podría decir que esa puya tiene que bailarla otro.

Tampoco ha habido la disposición de la Secretaría de Salud departamental de buscar que las EPS cumplan con el 60 % mínimo de pacientes del régimen subsidiado, atendidos en red pública como lo establece la Ley 1122 del 2007. Si eso se cumpliera, el Hospital podría comenzar a facturar más y recuperar rentabilidad.

Por eso indigna que haya toda la voluntad y destinación presupuestal para construir un Centro Cultural de $147 mil millones mientras se cae el Hospital departamental que necesita la inyección de recursos gestionados por el propio gobernador. Lo mismo ocurre con el Instituto Departamental de Rehabilitación y Educación Especial (Idreec). Esto lo que muestra es un negocio premeditado para dejar morir el Hospital, privatizarlo y entregárselo al perverso monopolio de la familia Arce.

A este punto se hace urgente la intervención de la Superintendencia Nacional de Salud que ha debido hacerse desde agosto de 2020 cuando emitió un informe con 96 hallazgos de ineficiente gestión e incumplimiento de normas constitucionales y legales, entre otros. Ojalá el superintendente no juegue a la conveniencia de los amiguismos políticos y cumpla con sus funciones de ley para intervenir el Hospital y recuperarlo.

Finalmente, si estuviera vivo ¿qué diría el gran Alfonso López Pumarejo de la penosa situación que vive el Hospital que hace honor al nombre de su madre?; ¿será que el Hospital estaría en la misma situación con gobernantes y administradores con la diligencia y visión de López Pumarejo? Por supuesto que no.

Y por otro lado, como sociedad no podemos dejar solos a los médicos y enfermeras del Hospital. Hoy más que nunca necesitan de nuestra solidaridad. Levantémonos la voz junto a ellos.

@IvanLozanoba