El viernes pasado, la Universidad Popular del Cesar realizó una audiencia pública de rendición de cuentas para la vigencia del 2020, año en el que la pandemia nos sorprendió, pero también en la institución se consideraron irregularidades en la designación de rector, lo que conllevó al Ministerio de Educación a intervenir, encargando al actual rector.
En el informe de gestión se dieron a conocer datos de la misión académica, investigativa y administrativa de la Universidad en el 2020. Básicamente el número de estudiantes no se vio afectado gracias a los diferentes programas de financiación que se fortalecieron ese año para darle continuidad a los procesos de educación en el país; en ese sentido, se contó con 19.638 estudiantes entre pregrado y postgrado. Este importante número de estudiantes, en su mayoría de pregrado, la hace la Universidad más relevante en el departamento del Cesar y de gran aporte en la región Caribe.
Este informe también brindó información de los docentes vinculados a la Universidad que conlleva a relacionar con la calidad. Se habló que, de los 1.262 docentes vinculados en el año 2020, 109 docentes eran de planta, de estos solo 80 eran docentes de carrera. Mientras que los restantes 1.153 docentes eran ocasionales y catedráticos, aunque no se detalló la clasificación de los 665 docentes ocasionales en tiempo completo o medio tiempo.
De los 1.262 docentes solo 91 docentes cuentan con el título de doctorado y 492 magísteres; aunque se ha venido reduciendo el número de profesores que no cuentan con un título de postgrado, se contaba con un número mayor de estos últimos (159 profesionales) comparado a los que cuentan con doctorado. Estos datos tanto del tipo de vinculación de los docentes como la formación posgradual reflejan en gran parte por qué la Universidad Popular del Cesar ha tardado en lograr la acreditación de alta calidad de sus programas y acreditación institucional.
No es necesario ahondar en las virtudes que se logran brindando bienestar a los docentes a través de tipos de vinculación más estables y contando con docentes con alta formación. Sin embargo, es importante además contar con programas institucionales que impliquen la permanente formación en estrategias pedagógicas, procesos de investigación, apropiación y actualización de los currículos conforme a la pertinencia.
En nuestra región contamos con instituciones públicas y privadas con una variada oferta en programas de pregrado, que debe ir escalando hacia programas de postgrados de acuerdo con las necesidades propias. No hay que preocuparse y ver a las otras universidades de la región como competencia, porque lo que debe existir es cooperación a través de convenios institucionales que permitan complementarse y desarrollar proyectos en conjunto, como lo vemos entre universidades de referencia a nivel nacional e internacional.
La educación superior busca un desarrollo social, cultural y económico de manera sostenible en la sociedad, para esto se requiere tener cobertura, pertinencia y calidad en las instituciones de educación superior. Por eso es importante reconocer estos escenarios de rendición de cuentas, que permiten ir midiendo el avance de acuerdo con las metas propuestas, aumentar el sentido de pertenencia de la opinión pública y finalmente mejorar los procesos de formación que contribuyan a una mejor sociedad.






