8 junio, 2020

¿Será la alternabilidad el futuro de la educación superior en el Cesar?

Las universidades sostienen estar preparadas para lo que al final decida el Gobierno. Lo importante es evitar aplazamiento de semestres o deserción definitiva. Los estudiantes consideran que llegó el momento de asumir las responsabilidades y reinventarse porque la covid-19 es una realidad.

Ya sea de manera virtual, presencial o alterna, en la 'Andina' están preparados.

FOTO/ARCHIVO.

Aunque las universidades dicen que están listas para afrontar el próximo semestre que se avecina para la educación superior, hay mucha incertidumbre por las ya conocidas consecuencias de la covid-19 y el temor al contagio que es compartido por educadores, padres y estudiantes.

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El Gobierno nacional ha dado vía libre a las instituciones oficiales y privadas del nivel superior, al igual que a la educación primaria y secundaria, sin embargo factores como la deprimida situación económica de la mayoría de los hogares, el temor al contagio por las altas cifras que se presentan hoy en todo el país, se ciernen como amenazas para los muchachos que desean empezar, continuar o culminar una carrera profesional.

Todos guardan posiciones optimistas. Los rectores dicen que están preparados, algunas instituciones más que otras porque ya llevan ventajas en el uso de las plataformas virtuales en su mayoría propias e incluso por la misma modalidad no presencial que tienen establecidas instituciones como la Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD, a la que se le reconoce ese fuerte.

Los estudiantes señalan que las posiciones son diversas. El sentimiento general es que nadie quiere quedarse sin estudiar y las mismas instituciones y los Gobiernos nacional y departamental le apuntan a que se presente la menor deserción universitaria posible.

La soledad de la UDES contrasta con las ansias que tienen sus estudiantes de continuar sus carreras. FOTO/CORTESÍA.

“LA LUCHA CONTRA LA DECERSIÓN”

Las universidades con asiento en la ciudad de Valledupar y en el departamento del Cesar, ya sean del orden oficial o de carácter privado le apuestan a impedir a toda costa la deserción universitaria de un 30% que se calcula por la llegada de la covid-19 y los miedos que esta pandemia genera para toda la comunidad educativa.

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A lo anterior hay que sumarle que en Cesar el reto es aún mayor. “Solo 8 de los 25 municipios tienen internet fijo estable”, asegura Gelca Gutiérrez Barranco, rectora la Fundación Universitaria del Área Andina. La Rectora es optimista, pero sea cual fuere la decisión al final si virtual o presencial o alternada, si ya hay problemas de conectividad en la capital Valledupar, ¿qué se espera para aquellos estudiantes que están en las zonas rurales a lo que hay que adicionarle la falta también de computadores en casa y en las mismas universidades?

En caso de que la virtualidad sea la ruta definida, la Fundación Universitaria del Área Andina tiene una cobertura en educación en el 85% del país a través de sus programas virtuales, los cuales viene ofreciendo hace más de 10 años, posicionándola como la tercera institución de educación superior con mayor número de estudiantes virtuales en Colombia.

Gelca Gutiérrez, rectora de la Fundación Universitaria del Área Andina. Foto: Cortesía.

La Universidad Popular del Cesar UPC, considerada el alma mater por excelencia de los cesarenses atravesó una difícil situación para culminar el primer ciclo académico del año. “Hubo que capacitar a los docentes en las diferentes plataformas y en mediación pedagógica para poder cumplir con los compromisos académicos; por otra parte, a los funcionarios les correspondió aprender a teletrabajar para no quedar atrás de los otros sectores”, asegura Darling Guevara, rectora.

Para la UPC el panorama no es nada fácil pero rendirse tampoco es una opción. “Durante el periodo de vacaciones la UPC ofrece diplomados gratis en virtualidad para todos los docentes y para aquellos profesionales que pretendan ser docentes”, asegura la rectora. La UPC persigue replantear algunos modelos curriculares y metodologías educativas; la administración, estudiantes y docentes esperan que el gobierno departamental y el local puedan apoyar a los estudiantes en la disminución del valor de las matrículas.

Para el próximo semestre que se prevé inicie en agosto, la Universidad de Santander UDES se acoge a las normas que al respecto defina el Gobierno nacional. “En ese sentido el mismo gobierno es consciente que en especial en las áreas de ciencias de la salud se quedaron sin ejecutar el 30% de las actividades, es responsable coordinar con estudiantes y padres de familia el cómo vamos a afrontar esta situación. Vamos a trabajar con distanciamiento en laboratorios y áreas que se desarrolle la parte práctica con desinfección, de baños, aulas oficinas e instalación de lavamanos”, explicó el rector Carlos Morón Cuello, argumentando además que se diseñan horarios en especial para la parte administrativa con una presencia del 30 % y 35% de los colaboradores.

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Es un aprendizaje para todos, estamos a la expectativa de la aceptabilidad de los estudiantes. Hay preocupación por deserción porque los padres se quedaron sin empleo; en ese sentido la institución ha dispuesto una serie de descuentos en que van entre el 10 %, 40 % y 50%. Hay además, líneas de créditos de cobro con intereses blandos, el Icetex sacó líneas de créditos importantes que les permitirá a los estudiantes acceder con estímulos por la flexibilización para los pagos”, estableció.

Carlos Morón, rector de la UDES. FOTO/CORTESÍA.

“EN LA UNAD SIEMPRE LO HEMOS HECHO”

La Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD cuenta con una experiencia que le ha permitido que sus actividades en menos proporción hayan sido afectadas por las restricciones de la covid-19. “Estamos preparados para afrontar institucionalmente para seguir nuestros ciclos universitarios; somos pioneros en educación a distancia contamos con las plataformas y nuestra actividad in situ es de un 10%”, asegura el rector en el Cesar, Mario Romero Munive.

Los rectores nos comprometemos a conseguir los recursos. Esta es una responsabilidad territorial. Ahorita la universidad carece de condonación de créditos lo que es bastante triste. Hay que aumentar los montos para los estudiantes que pasan con becas de Fedescesar. Por eso nos corresponde acudir a los alcaldes y aparte del de La Jagua, no han sido receptivos”, dice el rector Romero.

Dentro de los propósitos y acuerdos para apalancar a los estudiantes se les brinda la oportunidad de matricular un mínimo de 7 créditos de 12; la universidad tiene la oportunidad de ofrecer un descuento del 10 % en matrículas pero para llegar a un 25 % se presentan problemas. “No es posible que los presidentes de JAC les cobren por los certificados de vecindad a los estudiantes, les piden hasta $20 mil pesos; con ese certificado que equivale a un descuento del 15 %, lograríamos un 25 % más cómodo para los estudiantes”.

“ESTO ES DE UNA NUEVA CONCIENCIA”

Los estudiantes consideran que la educación superior en épocas de pandemia depende de disciplina, conciencia y el querer superarse. “Esta nueva circunstancia es el motor para que la educación se transforme, lo que nos llevará a un espíritu de liderazgo. Ya no será un sistema educativo forzado a un área física, sino que nos llevara a nosotros a un liderazgo, a unos horarios que impactarán el plano social”, asegura Jhojamed Velásquez Narváez, quien culminó su quinto año de derecho en la Fundación Universitaria del Área Andina.

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Aquellos estudiantes que fueron a la universidad por complacer a los padres o porque era mejor plan que quedarse aburridos en casa deberán cambiar el chip. “Pensaría que tendrían que aprender a ser autodidactas lo que les exigirá una motivación y una voluntad de querer aunque hayan tropiezos. Los de escasos recursos deberán pensar en una plataforma que no necesariamente necesite internet; deben descargar Coronapp, allí tienen opción a muchos contenidos”, destacó.

Todo es querer, considera Paola Andrea Fuentes Martínez, estudiante de sexto semestre de derecho de la UDES. “Si tu miras los pelaos se pasan todo el tiempo en redes pegados a los dispositivos. El reto es que hay que poner de su parte, esto cambió y por lo tanto debemos poner de nuestra parte. Hay tiempo para parrandas, ¿por qué no para dedicarse a estudiar?”, replicó.

Andrea Fuentes, estudiante de derecho de la UDES.

Para Fuentes Martínez, algunos de sus compañeros por miedo a la covid-19, por falta de recursos o por pereza a la virtualidad estaban pensando en aplazar semestres. “Tocó motivarlos. Es un tema cultural, la universidad hace rato tiene esos programas (plataformas virtuales)… si lo han podido hacer los colegios. Tocó que llegará algo como esto (covid-19) para someternos. La ‘u’ tiene infraestructura física para repartir grupos más pequeños; entrar a mirar la carga horaria de los docentes. Y cambiar; hay que cambiar lo que pasó con esa gente indisciplinada en el río es muestra del verdadero problema”, enfatizó.

Antonio Villamizar, profesor y funcionario de la secretaría departamental de Educación asegura que el secreto es trabajar todos para evitar que la educación superior y la básica y secundaria se vayan al traste. Lo que hacen las regiones es apoyar a sus comunidades, que es el caso de Fedescesar, en esta semana vamos a hacer un comité especial para llevarle un conjunto de ideas al gobernador que tiene injerencia en el tema”, indicó. Justamente en el seno de la Asamblea del Cesar se desarrollará un debate para proponer las ayudas a la educación.

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Se analizará el bajarle el valor a los semestres. “Depende también del análisis de cómo le fue al reciente semestre. Aún no está claro si regresan a las áulas, creemos que se va a seguir en la virtualidad.Planteamos hacer un gran proyecto de comunidad, a computadores para educar se les solicitará la rebaja en los equipos. El departamento tiene unos recursos; el mayor problema es que falta computador y conectividad, con algunos alcaldes hemos estado conversando para hacer una bolsa común junto con el Gobierno Nacional”, agregó el profesor Villamizar.

POR: JOSÉ URNBANO CÉSPEDES/EL PILÓN