Juancho dejó de responder mensajes. Ya no sale con sus amigos, duerme poco, está más irritable y dice que “nada tiene sentido”. En la casa notan que se encierra, que toma más de lo habitual o que dejó de hacer cosas que antes disfrutaba. Quizá nadie escucha una frase directa sobre querer morir. Quizá él mismo no sabe cómo explicar lo que siente.
Juancho no existe. Es un personaje construido a partir de patrones que aparecen en las cifras de Medicina Legal sobre muertes por suicidio en el Cesar. No es una fórmula ni una predicción. No todas las personas que atraviesan una crisis se ven así y nadie debe ser etiquetado por su edad, sexo, estado civil o situación económica.
El perfil no busca predecir ni etiquetar a una persona. Sirve para recordar que las señales existen y que preguntar, escuchar sin juzgar y activar la ruta de atención —incluido el Código Dorado en urgencias— puede hacer la diferencia.










