Desde hace algunos meses y a propósito de los buenos oficios de mi amiga Odette Ferrer como gestora cultural, empecé a seguirle la pista a Ramón Gener y a su programa “Operando”, que ella misma empezó a enviarme a mi WhatsApp.
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Las explicaciones breves, entusiastas y cercanas del gran Gener sobre Beethoven, Tchaikovsky, De Falla, Wagner, Puccini, Verdi, si de música se trata o, su recorrido por el Prado, si hablamos de arte, para mencionar algunas ediciones, situaron de inmediato una idea que vine a constatar luego cuando me reuní por Skype, a la usanza de estos tiempos, con el propio Gener: la emoción es el origen del arte y desde allí cualquier persona puede ser tocada sin que medie absolutamente nada más. Este es el mensaje primario del español que no cesa de hacer proyectos.











