La desnutrición infantil en la niñez indígena suele contarse en cifras frías, pero en el territorio arhuaco cada número tiene rostro, familia y trayectos de hasta 10 horas de camino para llegar a un control de crecimiento. En la Sierra Nevada de Santa Marta, Wintukwa IPSI —institución propia del pueblo arhuaco— se ha convertido en un laboratorio vivo de cómo enfrentar esta crisis desde la lógica de la salud intercultural y no solo con fórmulas importadas desde los escritorios del nivel central.
En 2025 valoró a 5.892 niños y niñas, encontró que cerca del 23% tenía alguna alteración nutricional y logró recuperar a 544 de ellos, alrededor del 44% de los casos detectados con problemas de nutrición.
Un problema que golpea más duro a la niñez indígena
La desnutrición infantil en Colombia tiene un rostro desproporcionadamente indígena: distintos informes han mostrado que los niños de pueblos originarios triplican los niveles de desnutrición del promedio nacional y enfrentan más muertes asociadas a esta condición.






