La leña que arde en llamas dentro del horno elaborado de barro, aparte de mitigar el frío de la madrugada en el municipio de La Paz, es la antesala al proceso de elaboración de las almojábanas, siendo este uno de los más cuidadosos, delicados y que requiere una dedicación exclusiva.
Para Luis Enrique Moscote Sierra, conocido cariñosamente en esta población como ‘Pichola’, lo más bonito de hacer este producto es recordar el legado de su madre Alicia Sierra, quien fue la encargada de expandir la Cultura Almojabanera por todo el Cesar.
La preparación de la masa consta de maíz molido, queso, leche, anís, azúcar, soda y amor, este último ingrediente, para quienes tienen la tarea de armarlas, es infaltable y el que hace que su sabor sea único.











