OPINIÓN

Mucho ruido, pocas ideas: la enfermedad de opinar sin saber

Equivocarse es normal; quedarse en la ignorancia por orgullo, no. Verificar fuentes, contrastar datos y entender el contexto no es un lujo.

Añadir como fuente preferida en Google
Tatiana-Barros- columnista de EL PILÓN.

Tatiana-Barros- columnista de EL PILÓN.

canal de WhatsApp

¿De verdad sabes de lo que hablas cuando opinas, o solo repites lo que escuchas? Hoy cualquiera se siente con autoridad para sentenciar, señalar y gritar su verdad en redes sociales, pero muy pocos se toman la molestia de informarse. Y es que, en el fondo, opinar sin saber es cómodo: no requiere esfuerzo, solo ganas de figurar.

La opinión sin sustento se ha vuelto la norma en los tiempos de los “expertos” de redes sociales. Todo el mundo tiene algo que decir, pero casi nadie se preocupa por leer más allá de un titular o contrastar información. Se repite lo que conviene, lo que dice el grupo, lo que suena bien. Así, los debates dejan de ser espacios de reflexión para convertirse en campos de batalla de egos donde gana quien grita más fuerte, no quien tiene mejores argumentos.

El caso Uribe es, sin duda, el mayor ejemplo de este fenómeno en la actualidad. Cada vez que surge una noticia sobre el expresidente, el país se divide en dos bandos: quienes lo defienden como si fuera un familiar y quienes lo condenan sin piedad. Sin embargo, muy pocos saben realmente de qué hablan. Hay quienes lo defienden de manera visceral, sin tener idea en qué han consistido sus audiencias, cuáles son los delitos que se le investigan, desde cuándo existe el proceso judicial o, incluso, qué es un juicio.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

Temas tratados

TE PUEDE INTERESAR