OPINIÓN

Los cargos públicos son prestados

La arrogancia de muchos funcionarios suele ir acompañada de arribismo cuando ocupan cargos directivos. Eso los lleva a una metamorfosis peligrosa, donde olvidan que el poder es temporal

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Quintin Quintero, columnista de EL PILÓN

Quintin Quintero, columnista de EL PILÓN

Por: ricardo

@el_pilon

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Nada resulta más ridículo que cuando un funcionario público se cree dueño del cargo, sin darse cuenta de que el cargo es prestado; de que, en realidad, se lo confiaron de manera temporal.

Lo único que realmente debe hacer el funcionario con ese cargo es procurar el bien común: ayudar a la gente y sacar adelante la entidad pública en la que trabaja.

Por favor, señores funcionarios que llegan a cargos de libre nombramiento y remoción en entidades del orden nacional, departamental o municipal: no se crean el cargo, no asuman poses arrogantes que no conducen a ningún lugar. Un funcionario en estas condiciones sabe qué día toma posesión, pero nunca hasta cuándo permanecerá en él.

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