El sistema Hegeliano identifica la trascendencia con la historia universal, y subordina la fe a la razón. Además considera que la persona humana es sólo un momento del desarrollo dialéctico del espíritu absoluto.
Las reacciones críticas a tal apreciación no se hicieron esperar tras la muerte de Hegel, aunque es cierto también que algunos de sus críticos compartían con él una actitud anti-trascendente, en sentido cristiano. Así por ejemplo, Feuerbach y Marx, transformaron el idealismo en un materialismo cerrado a toda apertura suprahumana.
Digamos, si a Kant y Hegel los podemos considerar como unos revolucionarios de la filosofía tradicional, después de ellos viene un período de calma con el filósofo Soren Kierkegaard, nacido en Copenhagen en 1813 y muerto allí mismo en 1855. Este busca recuperar la instancia trascendente, la superioridad de la fe sobre la razón, y el carácter único e irrepetible de la persona humana. Ejercerá una gran influencia en las distintas corrientes del pensamiento contemporáneo.











