Hay momentos del año en los que las redes sociales no necesitan anuncios para volverse viral: simplemente la emoción colectiva se impone. El Festival Vallenato es uno de esos momentos. Una vez empieza abril, Valledupar se convierte en tendencia nacional.
Se multiplican los videos de acordeoneros en las esquinas, las pintas parranderas, los tips de fiesta, las crónicas nostálgicas, y, sobre todo, las ganas de decir: “Aquí estoy, yo también soy parte de esta fiesta”.
Pero ¿y las marcas? ¿Dónde están? ¿Por qué tantas parecen sordas al canto de oportunidad que ofrece esta vitrina turística cultural?










