OPINIÓN

Guerrillero y subversivo

En un país violento como el nuestro, ser pacifista y luchar por los derechos humanos es un acto revolucionario. Aplaudimos el discurso de una persona que, según él, tendrá la biblia en una mano y el fusil en la otra.

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Transcurría con aparente normalidad la mañana del 9 de agosto de 1994, en la localidad de Kennedy, cuando sujetos en un Renault 9 color blanco perpetraron un nuevo crimen en el marco de un exterminio sangriento contra quienes pensaban distinto. Manuel Cepeda se había desplazado solo dos calles desde que salió de su residencia, iba camino al Congreso de la República cuando fue interceptado y vilmente asesinado de varios impactos de bala. Su voz, sus ideas y su humanidad fueron silenciadas por asumir una posición política diferente. Pertenecía al partido Unión Patriótica, era abogado y periodista de profesión, congresista por varios años y padre de dos hijos. Su nombre figuró en los periódicos y noticieros como una nueva victima de un periodo de horror en nuestro país.

La Unión Patriótica fue un partido político creado en 1985, producto de los acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancourt y las FARC, apoyado por la ciudadanía y con gran fuerza electoral en los años de su existencia. Con este apoyo, comenzó a ganar terreno a nivel participativo en el congreso, alcaldías, gobernaciones y consejos. Pero este movimiento no cayó bien en todos los sectores, y comenzaron a señalar a este grupo de ser un brazo de poder para el grupo subversivo. Se demostró que hubo una alianza entre paramilitares, agentes del Estado, narcotraficantes y élites políticas para acabar con la vida de 6.000 militantes de este partido. Por esta magnitud, la Fiscalía General de la Nación catalogó el hecho como un crimen de lesa humanidad y el estado colombiano fue condenado por la Corte IDH.

Uno de los hijos de Manuel es Iván Cepeda, hoy candidato presidencial y quien iba camino a su universidad cuando se encontró con aquel panorama aterrador. Desde entonces, ha tenido una convicción férrea de defender, construir e impulsar la paz y los derechos humanos en el país. Ha sido integrante de múltiples mesas de negociación con diferentes grupos armados a lo largo de su vida, ha luchado incansablemente por la victimas del conflicto y por una reparación justa para ellos. Siendo golpeado por la guerra, optó por querer un futuro donde se puedan concertar las ideas sin exterminar a nuestro prójimo, no se dejó llevar por el odio y el dolor profundo del arrebatamiento de su padre, porque prefirió entender que con diálogos se puede llegar a un mejor fin. Sin lugar a duda, ha mantenido un discurso coherente con lo que él es, tanto así, que le ha costado a veces reconocer los desaciertos que políticas como “La Paz Total” han tenido.

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Temas tratados
  • Congreso de la República
  • Manuel Cepeda
  • Unión Patriótica

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