COLUMNA

La no violencia

En esta columna, Jairo Mejía analiza el concepto de la no violencia a partir de las enseñanzas de Jesucristo y Gandhi, reflexionando sobre la polarización política, la naturaleza humana y la necesidad de construir una sociedad más fuerte desde el diálogo, la verdad y la disciplina espiritual.

Jairo Mejía - Columnista de EL PILÓN

Jairo Mejía - Columnista de EL PILÓN

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Cuando Jesucristo dijo que una víctima debía poner la otra mejilla, estaba predicando el pacifismo. Pero cuando dijo que había que ganar a un enemigo mediante el poder del amor, estaba predicando la no violencia. La no violencia, exactamente igual que la violencia, es una forma de persuadir, una técnica para el activismo político, un sistema para prevalecer. La no violencia es un estadio perfecto. Es un objetivo hacia el cual se mueve, o al menos se debería, mover toda la humanidad de forma natural, aunque inconsciente. Gandhi creía que los seres humanos luchan por perfeccionarse, un pensamiento utópico, pues el simple hecho de perseguir la perfección desde ya es imperfecto.

Queridos lectores, hace algunos días, ante la triste polarización en que nos encontramos sumidos en estos últimos tiempos, se me ha dado por buscar voces y letras que me permitan de alguna forma comprender el porqué de este tan triste comportamiento humano. Escucho a gente común, a fanáticos iracundos, a desbordados activistas, incluso conversé con un insano mental hace unos días (aunque creo que él pensaría lo mismo) para tratar de entender cuál es la razón de nuestro violento comportamiento social ante ciertas situaciones. Si bien la democracia refleja la libertad de poder elegir a quien consideramos “dignos” de guiar nuestro destino “político”, tampoco es menos cierto que el ejercicio de esta hoy se constriñe y se ciñe al fragor del calor del momento, muchas veces sin entender o al menos intentarlo, qué sería lo mejor para todos.

En mi búsqueda de razones para entender, o al menos intentar entender, como dije, hojee un libro, pues aún no termino de leerlo, cuyo autor es Mark Kurlanski, un escritor y periodista estadounidense, al que jamás había leído, ni siquiera escuchado, lo admito; sin embargo, el título de un libro que poseo hace años llamó mi atención en una pila que aún no termino de acomodar dentro de mi biblioteca, “No Violencia”. Llamó de inmediato mi atención cuando al tomarlo leo en su contraportada que se trata de un manifiesto necesario. Un arma pacífica para cambiar el mundo. ¿Un arma pacífica? ¿Qué arma puede ser pacífica? Me pregunté.

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Temas tratados
  • convivencia ciudadana
  • cultura de paz
  • filosofía política
  • Gandhi
  • Jairo Mejía
  • No Violencia
  • polarización política
  • reflexión social
  • Satyagraha

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