La economía está moviéndose en aguas tormentosas, aunque Colombia en el escenario internacional la ha manejado con tino, debe admitirse. Incluso el Fondo Monetario Internacional, FMI, ha sido elogioso y prevé que el crecimiento del PIB en el presente año alcanzará un nivel del 6%.
Sorpresa en medio de un año electoral y la subida de las tasas de interés dispuestas por el Banco de La República en afán por contener la inflación. Siendo esta el mayor desafío, tanto para los consumidores como para los productores. A los primeros no les alcanza el dinero, peor si son pobres que destinan un mayor gasto a los alimentos. Mientras en promedio los colombianos destinamos el 14% de los ingresos a productos alimenticios, para los humildes ese rubro supera el 24%. En condiciones de pobreza extrema no se tienen ingresos sino para comprarlos.
Anoche un nuevo reporte del DANE, confirma que los productos que más aumentaron en marzo fueron del género del arroz, los huevos y la leche. En ciertas regiones, como la nuestra, del Cesar, La Guajira y el Magdalena en las que la producción agropecuaria se ha debilitado, en los llamados productos de ‘pancoger’, el problema es más notorio; sin considerar que miles de personas ni siquiera tienen empleo, sea formal o informal.





