Con regocijo reportamos que Valledupar acaba de demostrar que tiene un corazón grande y que, cuando se trata de ayudar a quienes más lo necesitan, la unión de voluntades puede conseguir grandes victorias.
Nuestro reconocimiento especial para la Diócesis de Valledupar y su Pastoral Social, que supo organizar y convocar a figuras destacadas del fútbol colombiano para lograr la acogida de la ciudadanía en pro de una causa tan noble como lo es la ayuda a los niños que necesitan alimentarse bien.
El Partido de la Esperanza, celebrado en el estadio Armando Maestre Pavajeau, es un ejemplo digno de seguirse imitando y que desde estas líneas valoramos y deseamos que perdure en el tiempo.





