Entre la crisis financiera de las empresas prestadoras del servicio de suministro, la responsabilidad del Estado y una ciudadanía que debe revisar su conducta de pago, el Cesar enfrenta una encrucijada energética que no se resuelve cambiando de propietario.
La decisión de Empresas Públicas de Medellín, EPM, de vender su participación en Energía Atenea, conocida comercialmente como Energua, al grupo Latam Energy Distribution Group S. A., domiciliado en Panamá, ratifica la crítica realidad que ya se conocía en el departamento del Cesar, pero que nadie se ha atrevido a enfrentar.
Esas últimas transacciones revelan que la situación de la energía eléctrica en el Cesar es mucho más compleja de lo que el usuario común pudiera imaginarse. Siempre se ha hablado de las altas tarifas, las facturas injustas y los apagones, pero no se ha dimensionado el problema en su real magnitud, que no es otra cosa que una grave crisis de sostenibilidad financiera, infraestructura, gobernanza y cultura ciudadana, cuatro factores que ameritan un análisis integral.
El 21 de octubre de 2026, EPM reportó el acuerdo de compraventa del 100 % de su participación indirecta en Energía Atenea, operación que comprende un mercado de 35 municipios de la región Caribe, 19 de ellos en el Cesar. Según las declaraciones del gerente de EPM, John Maya Salazar, las pérdidas cercanas al 40 % y un recaudo del 62 % en el Cesar obligaron a tomar esa decisión. La cartera morosa acumulada supera los $1,39 billones. Los municipios más críticos son El Paso, La Jagua de Ibirico y Chiriguaná.





