EDITORIAL

Una nueva etapa en la Fiscalía General

Una nueva etapa se inició ayer en la Fiscalía General de la Nación, con la posesión de Viviane Morales Hoyos, al frente de ese cargo, ante el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón. Se le pone fin así a la situación de interinidad que vivió esta institución más de año y medio, periodo […]

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Una nueva etapa se inició ayer en la Fiscalía General de la Nación, con la posesión de Viviane Morales Hoyos, al frente de ese cargo, ante el Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón. Se le pone fin así a la situación de interinidad que vivió esta institución más de año y medio, periodo durante el cual estuvo el abogado cartagenero, Guillermo Mendoza Diago.
Es necesario recordar que Morales es egresada de la Universidad del Rosario, especializada en Derecho Constitucional, fue viceministra de Desarrollo Económico, representante a la Cámara y Senadora de la República. En los últimos meses se desempeñaba como comentarista de los temas de actualidad, en las mañana, por la Cadena Radial Caracol, al lado de Darío Arismendi Posada.
Hemos dicho que es un gran honor el que acaba de recibir la abogada, Morales Hoyos; pero también son monumentales los retos que tendrá al coger las riendas de una institución tan compleja y difícil, como es la Fiscalía General de la Nación.
El país espera, y así lo manifestó el propio Presidente Santos Calderón, que con esta posesión termine el tire y afloje que se presentó por muchos meses entre la rama ejecutiva y la judicial, en una situación que no le hizo bien al país y que deja muchas lecciones sobre el proceso de elección del Fiscal General, establecido en la Constitución de 1991.
Ha hecho bien el Presidente Santos en ofrecer todo su respaldo, en materia presupuestal e institucional, a la nueva funcionaria para iniciar la labor titánica de reformar una institución tan importante para la vida del país, y en particular para la administración de justicia. De un trabajo armónico, dentro de la autonomía y la independencia de cada cual, dependerá en buena parte que la institución vuelva a recuperar el sendero de la eficiencia, la transparencia y la justicia.
Para nadie es un secreto que la Fiscalía General de la Nación es una institución que pasa por una aguda crisis: la congestión de sus despachos, su mala imagen, la falta de credibilidad y confianza en sus actuaciones, son sólo algunos de los problemas que afronta la misma.
Insistimos en que lo primero que tendrá que hacer la nueva Fiscal es integrar un equipo técnico e idóneo de primera línea, que será la cuota inicial de un proceso de renovación en esa  institución.
En segundo término, debe dar señales claras de buscar sanear a la institución, depurarla y que vuelva a recuperar la credibilidad perdida; para que sea la transparencia la que brille en todas las decisiones que se tomen, a todo nivel. Es lo mínimo que espera el país…
Nos atrevemos a sugerir, inclusive, que es necesario decretar una emergencia judicial. Y es deber del gobierno y la sociedad toda rodear a la nueva Fiscal General y su equipo, en esta nueva etapa que comienza.
Del cumplimiento de los propios objetivos que se ha impuesto, como el  de la lucha contra la corrupción, y los otros que  anteriormente hemos señalado, depende que la gestión de la doctora Viviane Morales Hoyos, sirva para enderezar el rumbo de una institución como la Fiscalía General de la Nación, por el bien de la misma, de la administración de justicia y de la institucionalidad de la Nación, en un periodo que se ha tornado renovador por el espíritu liberal y progresista del gobierno Santos.

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