EDITORIAL

Una concesión menos… ¿y ahora qué?

Con la liquidación unilateral de la Concesión de Amoblamiento Urbano de Valledupar, el municipio se quita de encima uno de los ‘micos’ que hacían pesada su carga financiera. Era un negocio en el que solo ganaban los empresarios de la Concesión, nunca la ciudad, debido a que su objeto no era cumplido cabalmente. Mucho aguantó […]

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Con la liquidación unilateral de la Concesión de Amoblamiento Urbano de Valledupar, el municipio se quita de encima uno de los ‘micos’ que hacían pesada su carga financiera. Era un negocio en el que solo ganaban los empresarios de la Concesión, nunca la ciudad, debido a que su objeto no era cumplido cabalmente.

Mucho aguantó la Administración Municipal pasándole los millonarios recursos a las cuentas de Amoblamiento Urbano para que hiciera lo pertinente, tal como lo decía el contrato: la comercialización, explotación, mantenimiento, operación, instalación y reposición del sistema de mobiliario urbano del municipio de Valledupar, y la explotación de la publicidad exterior visual. En vano recibieron más de $ 30 mil millones desde el 2006 a la fecha, porque esos dineros que venían provenientes de los impuestos que pagan los vallenatos por concepto de predial, industria y comercio, sobretasa a la gasolina y avisos y tableros, iban a parar en un costal sin fondo.

Ya van dos concesiones finiquitadas. Faltan dos más (Interaseo y Alumbrado Público). Esas decisiones administrativas envían un mensaje positivo a la comunidad, de gobernabilidad y fortalecimiento institucional. Por lo tanto, el reto del alcalde Fredys Socarras y su equipo de gobierno no debe ser inferior, puesto que la ciudadanía anhela tener en sus barrios parques dignos para los niños y las personas que allí lleguen en busca de recreación.

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