El departamento del Cesar ofrece, al igual que muchas otras regiones colombianas, opciones interesantes para hacer del turismo la principal herramienta dinamizadora de la economía en épocas claves de cada año: Semana Santa, Festival Vallenato, Feria Ganadera, vacaciones, entre otros. Las cifras son muy dicientes y según Cotelco del 2010 a 2012, los porcentajes de capacidad hotelera aumentan de forma considerable, sin hacer mucho esfuerzo.
La Semana Santa atrae turistas que motivados por su propio interés, más no por un mercadeo previo de la institucionalidad, llegan ávidos de conocimiento: unos por asistir y participar en los rituales religiosos que en cada población se programan –Valledupar, Valencia de Jesús, San Diego-, y otros por visitar sitios turísticos de gran renombre: los pueblos indígenas de la Sierra Nevada, los balnearios Hurtado, La Mina, El Mojao y La Vega Arriba, entre otros, o por descansar en paraísos terrenales como los que ofrecen, con poca infraestructura Pueblo Bello, Manaure, González, Río de Oro y el área del complejo cenagoso de la Zapatosa.
A propósito de toda esta oferta turística, es oportuno recordar que en el Plan de Desarrollo del gobierno departamental ‘A Salvo’, reposa textualmente que “El turismo es una innegable e importante opción productiva para el desarrollo económico del Cesar, pero sigue siendo una actividad marginal, debido a la falta de una política concreta sobre el sector, infraestructura, institucionalidad, en los gobiernos mismos, y a la escasa inversión tanto pública como privada”.
