Hoy es el Día Nacional de la Lucha contra la Corrupción. Como se recuerda, el 18 de agosto de 1989 fue asesinado el líder Luis Carlos Galán, quien había convertido en bandera la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y las prácticas políticas dañinas para las instituciones.
Han pasado 37 años y poco ha cambiado; ¿qué ha pasado? Escasa sanción social: hay círculos sociales o regiones donde se exalta a los protagonistas de la corrupción; impunidad: de 100 denuncias en la Fiscalía, algo más de una tiene condena final por los jueces. Hay venalidad entre numerosos jueces, lo cual es ya patológico y marca el tono para el resto de la sociedad.
Lo cual tuvo su mayor demostración con las condenas en la más alta Corte —qué se dirá del resto— por el caso del cartel de la toga, la conversión del fiscal anticorrupción en un confeso corrupto, hasta el hecho de la causa penal que se adelanta contra los expresidentes del Senado y Cámara, Name y Guerra, lamentablemente originarios de la Costa Caribe, involucrados en el escándalo de la Unidad de Riesgos y Desastres, UNGRD, como receptores de sobornos.





