El fenómeno de la violencia de manera silenciosa viene resonando en el departamento del Cesar. Se ha registrado la muerte de 2 líderes sociales en esta región a manos de presuntos grupos armados, que quieren arroparse en alguna cobija política; violencia al fin, para nada justificada.
A pesar de que la desmovilización y reincorporación de las FARC ha sido en el ámbito regional, desde el centro de El Cesar hasta la media Guajira, un éxito -no se ha presentado en los últimos 7 años ningún combate, atentado, asalto, extorsión, secuestro o sabotaje atribuido a esa organización; y por lo visto tampoco a su radical disidencia- de manera escalonada se vienen presentando secuestros en especial en el sur del Cesar, donde hay una indiscutible presencia histórica del ELN en zona montañosa del Perijá, contigua y vinculada a esa atormentada región nortesantandereana del Catatumbo, que registra un crecimiento inusitado de cultivos ilícitos de coca. Los ‘elenos’ tienen facilidad para organizar reductos que bajan a lo plano y rápidamente huyen sin que Ejército y Policía puedan hacer nada.
El más reciente plagio ocurrió hace dos días y por las características del mismo todo indica que fueron insurgentes del ELN. Haciéndose pasar por miembros del Gaula, se llevaron, con rumbo desconocido al ganadero José Herrera Orozco, de su finca en jurisdicción de Pailitas.





