EDITORIAL

Tiempo de balances

Así como las empresas privadas hacen en diciembre su mayor esfuerzo para terminar con buenos balances de gestión y cierres contables y financieros que respondan a las metas trazadas y cumplimiento de presupuestos establecidos, que son evaluados en los primeros meses del año por parte de las asambleas de socios, corresponde a las entidades públicas […]

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Así como las empresas privadas hacen en diciembre su mayor esfuerzo para terminar con buenos balances de gestión y cierres contables y financieros que respondan a las metas trazadas y cumplimiento de presupuestos establecidos, que son evaluados en los primeros meses del año por parte de las asambleas de socios, corresponde a las entidades públicas y de economía mixta llevar a cabo actos públicos para presentar el balance de su gestión como funcionarios públicos encargados de conservar y administrar  los bienes de la comunidad.

Las rendiciones de cuentas tienen efecto doble porque la administración imprime sello de transparencia y la comunidad tiene la oportunidad de conocer, analizar, aprobar o improbar la gestión de su gobernante o su administrador.

El Consejo Nacional de Política Económica y Social- CONPES 3654 de 2010 que trazó la Política de Rendición de Cuentas de la Rama Ejecutiva a los Ciudadanos,  manifiesta que en su “acepción general la rendición de cuentas es la obligación de un actor de informar y explicar sus acciones a otro(s) que tiene el derecho de exigirla, debido a la presencia de una relación de poder, y la posibilidad de imponer algún tipo de sanción por un comportamiento inadecuado o de premiar un comportamiento destacado”.

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