Si el alcalde de Valledupar, Freddy Socarrás, logra reubicar a las familias que viven en los barrios subnormales ubicados en la margen derecha del río Guatapurí, pasaría a la historia como el único gobernante que no se prestó para convertir este problema en un negocio redondo.
En las dos últimas décadas los mandatarios de turno se la jugaron para construir viviendas de interés social para llevar a estas familias a una casa digna. Pero más demoraban en reubicarlos, que en volver a invadir de nuevo la zona. Era un negocio. Muchos hicieron de esta situación su modo de vida, pues siempre terminaban en la margen derecha del Guatapurí, a expensas de una inundación. No hubo autoridad suficiente para impedir las reinvasiones, se dedicaron a trasladar familias, olvidando la zona.
