Preocupa y decepciona que los recursos públicos que deben impactar en sectores tan importantes, como el ambiental, se dilapiden o mal inviertan en obras que comienzan pero no terminan, al no poseer estudios de conveniencia ajustados a las necesidades de las comunidades. Tal es el caso del proyecto piloto de arquitectura bioclimática que inició la Corporación Autónoma Regional del Cesar –Corpocesar- en el año 2009 con recursos provenientes de compensaciones del carbón.
Este proyecto que prometía ser una oportunidad para probar la arquitectura bioclimática, aprovechando las ventajas ambientales de la región, está inconcluso, erigido como un símbolo a la ineficacia en plena vía al municipio de La Paz, adornado por la maleza que lo rodea y el abandono por parte de la Corporación que es su primer doliente.
En la rendición de cuentas realizada en abril del 2013, el actual director de Corpocesar anunció que esta obra sería terminada con recursos de la Gobernación del Cesar. Sin embargo, a la fecha no se conocen intenciones del gobierno departamental al respecto ni de la Corporación frente al tema de esta obra que ya es un ‘elefante blanco’.
