Primero fue en el Colegio Milciades Cantillo Costa, luego en el Leonidas Acuña, le siguió la institución educativa Joaquín Ochoa, José Antonio Galán, Consuelo Araujo Noguera y ahora le tocó el turno al Casimiro Raúl Maestre.
Esta es la secuencia de los millonarios hurtos que se han registrado en los colegios de Valledupar en los últimos meses.
Como si se tratara de una estrategia delincuencial para desmantelar a los colegios públicos de la ciudad, los dueños de lo ajeno han hecho su ‘agosto’, perjudicando a los miles de estudiantes que quedan sin las herramientas informáticas que se llevan.
