En editorial publicado el pasado 15 de diciembre, sostuvimos la tesis que no siempre la presencia de capital privado es malo para la prestación de servicios públicos, y que lo que necesitaba Emdupar es precisamente eso, inversión. Ya sea privada o pública. Y como la pública es muy poco probable que se de, hay que buscar la forma en que llegue la privada. Y hay que insistir en ello. Y se debe hacer ante la beligerancia que ha venido tomando el sindicato de la empresa, que el pasado sábado salió por las ya congestionadas calles de la ciudad en 50 carros a protestar ante la privatización.
Nadie, ni el Alcalde ni la administración de Emdupar en cabeza del ingeniero Luis Eduardo Gutiérrez han hablado de privatización, y sin embargo el sindicato con exceso de tiempo libre, sale a armar el alboroto en la ciudad.
