EDITORIAL

Santos, la Costa y el Cesar

Transcurridos ya diez meses largos del gobierno de Juan Manuel Santos, distintos sectores del país tienen claro que el actual presidente dejará un estilo y una huella en la historia nacional, muy distinta de aquella a la de quienes aspiraban a ver en el actual mandatario una tercera versión de Álvaro Uribe Vélez. En efecto, […]

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Transcurridos ya diez meses largos del gobierno de Juan Manuel Santos, distintos sectores del país tienen claro que el actual presidente dejará un estilo y una huella en la historia nacional, muy distinta de aquella a la de quienes aspiraban a ver en el actual mandatario una tercera versión de Álvaro Uribe Vélez.
En efecto, el estilo de Santos y también de su equipo de gobierno dista mucho del que utilizó el mandatario de origen paisa que gobernó al país por ocho años y hoy se resiste a perder vigencia y quiere extender su poder, mediante la participación en las próximas elecciones regionales cuando se escogerán nuevos gobernadores y alcaldes.
Santos se ha comprometido con salvaguardar lo que popularmente se conoce como los “huevitos” del gobierno de Uribe, haciendo referencia a la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social.
Pero, siguiendo con la misma metáfora, ya el país tiene que identificar los huevitos o semillas del gobierno de Juan Manuel Santos, para citar sólo el caso de la ley de Víctimas, ley de restitución de tierras,  el Plan Nacional de Desarrollo “Prosperidad para todos”, la ley del primer empleo, el estatuto anticorrupción, la polémica reforma a las regalías, y la creación del Fondo de Compensación Regional, entre otros.
Santos ha demostrado que tiene su propia identidad política, con seguridad está más al centro del espectro político que su antecesor y ha iniciado una serie de políticas económicas y sociales que reconocen el grave problema de inequidad entre grupos y entre regiones, en todo el país. El hombre de las ideas del buen gobierno y de la llamada tercera vía, en los temas económicos, es bien distinto del que esperaban muchos uribistas.
El nuevo estilo de gobierno incluye un gabinete más abierto, de más alto perfil, y una administración más comprometidos con la solución a los problemas sociales y más cercano a sectores como los sindicatos y las organizaciones sociales.
Aún faltan tres años largos de gobierno, lógicamente; pero, con el periodo hasta ahora transcurrido, está ratificado que mucho va Uribe Vélez a Santos Calderón.
Y en esos tres años, como lo hemos manifestado en varias oportunidades en estas mismas páginas, queremos ver un gobierno más comprometido, en serio, con una nueva visión de la articulación entre el desarrollo regional y el plan nacional de desarrollo.
En ese sentido, consideramos positivo el Fondo de Compensación Inter-regional, pero no vemos con satisfacción el proyecto de ley de ordenamiento territorial y reiteramos nuestro rotundo rechazo a la reforma constitucional a la propiedad y la distribución de las regalías, que es perjudicial para los intereses de departamentos como el Cesar.
En el caso de la Región Caribe, nuevamente debemos ratificar nuestro anhelo por ver más programas sociales, principalmente de lucha contra la marginalidad y la pobreza, como también en materia de educación y vivienda, principalmente. Capítulo aparte nos merece reiterar las necesidades de la Región en materia de mejoramiento y construcción de más vías, necesarias principalmente para la integración de la misma Costa.
Y en el caso del Cesar, nuevamente reiteramos la necesidad de contar, de verdad, con mayor inversión pública, máxime ahora cuanto seremos un departamento al que de nada le servirá estar entre los principales productores de carbón. El Cesar requiere, más que muchos departamentos de la Región Caribe, grandes inversiones en materia infraestructura física, principalmente en el tema de vías y otros proyectos bastante conocidos por el gobierno nacional y por años aplazados y postergados, sin ninguna justificación.

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