La Ruta del Sol surgió como una apuesta ambiciosa en la historia de Colombia: una doble calzada que conectara a la región Caribe con el interior del país. Sin embargo, la corrupción logró permear la obra desde su licitación.
Aunque fue protagonista de un escándalo latinoamericano, en el Cesar lo que logró construirse agilizó las horas de viaje y el transporte.
Pero la alegría parece haber terminado. Del orgullo por la doble calzada queda muy poco, ahora hay temor de transitarla por los cráteres acentuadas por la ola invernal. En grupos de Facebook y de WhatsApp, los conductores que transitan el tramo 2, desde San Alberto hasta el corregimiento de San Roque, municipio de Curumaní, lo han renombrado ‘La trocha del Sol’, de huecos y las llantas averiadas.
En diciembre, en sus redes, turistas y locales, compartieron las imágenes de los carros que sufrieron averías, con el riesgo mayor, porque al ser una vía rápida la norma permite andar sobre 100 kilómetros por hora.





