De unos años para acá, las administraciones públicas del Cesar y de Valledupar han empezado a comprender que nuestra región tiene un gran potencial turístico. Y eso es cierto: Entre el Festival Vallenato, la espectacular Ciénaga de la Zapatosa, los balnearios de ríos que descienden de la Sierra Nevada y del Perijá, hacen que tengamos mucho que ofrecer a turistas y visitantes. Sin embargo todo eso es potencialmente. Valledupar y el Cesar, a pesar de recibir turistas, está muy lejos de ser una región turística por excelencia. Pero a fuerza de circunstancias parece que nos va a tocar abrir los ojos y empezar a virar hacia el ecoturismo y el turismo cultural. El éxito que ha tenido el Festival Vallenato y la sorprendente noticia que Pueblo Bello y Manaure tienen copada su capacidad hotelera para la próxima semana santa, nos tiene que poner a pensar y a estructurar la región alrededor de un sector generador de tanto empleo como el turismo.
Empecemos por el turismo cultural del Festival Vallenato en abril. Llevamos 45 años celebrando el magno evento de la ciudad, y es la hora que Valledupar aún no logra estructurar una fuerte oferta turística alrededor de la música. La ciudad se queda corta todos los años en su capacidad hotelera, pues el resto del año no hay la suficiente demanda que permita construir más hoteles.
