En pleno Festival, a los vallenatos que viven en la ciudad, como a los que la visitan para esta fecha, se les da por evaluar la tierra que los vio nacer en todos sus aspectos. Es algo apenas lógico, el Festival Vallenato es nuestro símbolo de identidad por excelencia. Del 26 a 30 de abril, millones de ojos nos miran hacia el epicentro de la música vallenata desde todos los rincones del universo.
Dedos acusadores señalan los lunares en cada festival y este año vuelve y juega el tema de la movilidad hacia el Parque de la Leyenda, escenario que se construyó precisamente para albergar una mayor cantidad de público ya que la Plaza Alfonso López resultaba insuficiente. El tema de falta de vías de acceso para llegar hasta el majestuoso escenario se volvió recurrente.
No cabe duda que la expansión urbanística de la ciudad nos habla de un proceso de transición que pide a gritos la construcción de mejores carreteras en esa ruta imparable de desarrollo, pero ese desarrollo debe ir acompañado de planeación y la ejecución en los megaproyectos, como por ejemplo el Parque de la Leyenda. Recordemos que el estadio Metropolitano de Barranquilla, obligó a un rediseño y reconstrucción de todo su entorno, incluso a la reubicación de muchas viviendas del sector para la construcción de puentes y ampliación de calzadas y carriles.
