Por años la central de abastos de Valledupar ha pasado desapercibida ante la lupa ciudadana. Si acaso se menciona para dar a conocer los casos de extorsión y de inseguridad que allí viven los comerciantes que hacen uso de ella. Lo que no se conocía en detalle era su iliquidez vigencia tras vigencia y el estado casi vegetativo en que se encuentra. Un mal negocio si se mira el cumplimiento de su objeto social.
