No podía ser peor la muestra de una ciudadanía descontrolada, maleducada, inculta y desobediente. Sobrarían los sinónimos para calificar la actitud demostrada por el gran número de personas que en Valledupar infringieron la ley y salieron en desbandada a las calles a celebrar el triunfo de la Selección Colombia, a pesar de la prohibición de circulación de motocicletas y de caravanas, tal como lo estableció un Decreto emanado de la primera autoridad del municipio.
Es una afrenta a las autoridades. A los ciudadanos que sí cumplieron el Decreto y a las personas que querían celebrar de otra manera. No sólo se conformaron con salir en sus motocicletas, sino que demostraron su irreverencia con los insultos que le gritaban a los agentes de la Policía Nacional, que se veían tan opacados por la interminable caravana de motos y carros.
¿Qué clase de ciudadanos hay en Valledupar? Que se atreven a burlar de esta manera a las autoridades. Si esto pasa con un decreto que pretende evitar los desórdenes, desmanes, accidentes y desgracias, aun afectando a un alto porcentaje de personas trabajadoras que en realidad sí necesitan movilizarse en sus motocicletas, ¿qué se puede esperar en caso de que las autoridades apliquen más mano dura en la ciudad?
EL PILÓN en su Editorial ha sido incansable en observaciones, sugerencias y críticas a la falta de cultura ciudadana en Valledupar.
Es un problema que si bien dependen de campañas permanentes de parte de los gobiernos Municipal y Departamental, su origen radica en la ausencia de valores, que deben ser inculcados en el hogar y reafirmados en los colegios.
La encuesta de Percepción Ciudadana del Programa ‘Valledupar Cómo Vamos’ en los últimos tres años ha dado cifras que bien anunciaban lo que pasa hoy.
