Un interesante y polémico movimiento de protesta se ha iniciado en Europa, en particular en España, contra los políticos, todos, y contra los partidos y la inefectividad del sistema democrático.
Se trata de concentraciones de apoyo al movimiento ciudadano Democracia Real, que fue convocado a través de las redes sociales y en el cual han participado miles de personas, principalmente jóvenes, quienes quieren manifestarse en contra de los políticos, en contra de todos los partidos políticos, y de la democracia formal representativa, por cuanto consideran que el sistema no los representa y que los políticos no resuelven los problemas más sentidos de la gente.
Con lemas como “Estamos hartos”, “No aguantamos más”, “el sistema no funciona. Tenemos que cambiarlo por otro mejor, que nos represente a todos”, “Manos arriba, esto es un atraco”, “el pueblo unido jamás será vencido” y “lo que llaman democracia y no lo es”, salieron a la calla los manifestantes.
Los participantes en el movimiento, quienes iniciaron sus protestas el pasado 15 de mayo, han insistido en que estas no son contra un partido en particular, sino contra todos los partidos, contra todos los políticos y un sistema que, de manera formal, se presenta como democrático, desde el punto de vista político, pero que, en la realidad, en la vida cotidiana, no le resuelve sus problemas. Estas protestas se presentan a la víspera de un proceso electoral regional en la Madre Patria.
Es conveniente tener en cuenta, estudiar y analizar lo que está sucediendo en España y que se ha extendido a otras ciudades de Europa. La gente, el ciudadano común y corriente se muestra hastiado de los políticos, de sus promesas incumplidas, de los fenómenos generalizados de corrupción en todo el mundo y de la ineficiencia del Estado y del sistema democrático capitalista en resolverle sus problemas más inmediatos.
Hay que tener en cuenta muchos factores para analizar el ya famoso M-15, por el 15 de mayo, día que se inició. El viejo continente afronta una compleja situación económica, con alto desempleo, déficit fiscal y una serie de crisis nacionales que ponen en riesgo, inclusive, el futuro de la unidad europea y particularmente el funcionamiento del euro como moneda única de la unión.
En el caso de España, por ejemplo, afronta un desempleo del 21 por ciento, la tasa de desempleo más alta de los 17 países de la Unión, y esta tasa es más del doble, del 44 por ciento, en los sectores de la población joven. Los resultados de la gestión económica del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, no han sido los mejores, de una parte, pero más allá del tema coyuntural, las economías del viejo continente afrontan una profunda crisis debido en buena parte a la rigidez de sus sistemas laborales y de seguridad social, que hacen difícil los procesos de ajuste en momentos de crisis.
El movimiento se ha extendido, aunque con menor intensidad, a Portugal, Grecia e Irlanda, a algunos países de América Latina, frente a las embajadas de España.
Pero, nos preguntamos, hasta donde estas mismas protestas se pueden repetir en Colombia?, que se alista para un proceso electoral regional, el próximo 30 de octubre, cuyas inscripciones concluyen hoy, 22 de mayo, cuando vemos todos los días escándalos de corrupción y malos manejos de los recursos y las políticas del Estado, como es el caso de Agro Ingreso Seguro (AIS), el caso de los Nule y la contratación en Bogotá, la capital de la república, y ahora los escándalos en el sector de la salud y en la Dirección Nacional de Estupefacientes.
¿Hasta donde y qué tanto le cree nuestra ciudadanía, en todo el país, a quienes aspiran a llegar a las alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas?, en medio de tanta necesidad y de una gran ineficacia del Estado colombiano, para resolver, también, las necesidades más elementales de gran parte de la población.
El tema debe ser objeto de reflexión por parte de la ciudadanía, por parte de los electores, pero también, y principalmente por parte de los políticos, que no se cansan de ofrecer y prometer, pero de hacer muy poco por lograr una mayor efectividad del Estado en resolver los problemas elementales de sus electores, como lo ordena la Constitución Política de Colombia y tantas leyes que asignan gasto público, en muchas áreas para beneficio de la gente. Hasta dónde basta sólo la democracia representativa?, donde quedan los derechos económicos y el cumplimiento de los deberos del Estado con los ciudadanos?. Las protestas siguen y el debate apenas comienza.
Protestas contra los políticos y elecciones en Colombia
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