EDITORIAL

Principales retos del gobierno Santos (II)

Son múltiples y complejos los retos que tiene Juan Manuel Santos Calderón en los dos años de gobierno que le restan. El primero de ellos es de carácter político: debe gobernar sin pensar para nada en la opción de la reelección. Gerenciar los asuntos públicos con la responsabilidad y verticalidad debida, sin calcular los costos políticos que estos actos puedan tener en la opción de un segundo gobierno.

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Son múltiples y complejos los retos que tiene Juan Manuel Santos Calderón en los dos años de gobierno que le restan. El primero de ellos es de carácter político: debe gobernar sin pensar para nada en la opción de la reelección. Gerenciar los asuntos públicos con la responsabilidad y verticalidad debida, sin calcular los costos políticos que estos actos puedan tener en la opción de un segundo gobierno.
Mucho daño le haría al país, si Santos y su equipo se ponen a gobernar pensando en las encuestas y en la opción de la reelección, cuando tiene que por delante una agenda económica, social y política tan compleja. Hay que gobernar pensando en el bien general, el interés común, la historia y no las encuestas, que posiblemente ya no lo vuelvan a favorecer más. Ese es imponderable.
El Presidente debe demostrar que es capaz de mantener las mayorías en el Congreso de la República y sin temor al que se ha convertido en el “fantasma” de su administración: Álvaro Uribe Vélez. Se trata de llevar a la práctica los postulados que tanto defendió desde su fundación “Buen Gobierno” y sus ideas económicas de la llamada “Tercera vía”: un mayor crecimiento, con mayor equidad y reducción del desempleo y la pobreza.
Igualmente, tiene el reto de llevar a la práctica lo establecido en la Ley de víctimas y en la ley de tierras. Estas normas están allí, claro está, pero su aplicación será a mediano y largo plazo y no estarán exentas de complicaciones políticas y de seguridad, principalmente para las familias de las víctimas que se han decidido a exigir que les devuelvan sus tierras. No faltarán quienes busquen pescar en río revuelto y – en algunas regiones del país- la tierra se convertirá de nuevo en elemento de conflicto político y social.
En el tema de al agenda económica, insistimos en que la política agropecuaria no se agota en el asunto de la tierra. Al Presidente y al Ministro del ramo les corresponde trabajar sobre las otras variables: créditos, asistencia técnica, vías, mercadeo y otro tipo de apoyo a los productores del campo.
Es amplia la agenda pendiente. Allí hay temas económicos de hondo calado, como la reforma tributaria, la del sistema de pensiones, principalmente. En lo social, la de salud, la del sistema de educación superior, entre otras.
Y el temor a los vicios conocidos del Congreso, no deben llevar al gobierno nacional a abstenerse de hacer las reformas institucionales que el país requiere. En ese sentido, y a pesar del fracaso de la reforma constitucional por medio de la cual se buscaba reformar la Justicia, esa reforma hay que hacerla. La sociedad colombiana urge cambios profundos en su administración de justicia, que hoy está afectada por la congestión, la lentitud y el hacinamiento en las cárceles. Este es un asunto que no da espera.
Otro reto fundamental, en este segundo tiempo del gobierno de Santos Calderón tiene que ver con la relación entre el Gobierno Nacional y las regiones. Se requiere un nuevo marco normativo y un mayor apoyo financiero y administrativo de la Nación a los departamentos y municipios, principalmente a las ciudades capitales. No es la hora de volver al centralismo, sino, por el contrario, de apoyar los programas de los alcaldes y gobernadores, quienes deben manejar tantas necesidades de sus gobernados, pero tienen que hacerlo con muchas restricciones económicas, políticas y jurídicas.
El país requiere un gobierno central más cerca de las regiones, que ayude al desarrollo departamental y local, y para hacerlo sólo falta voluntad política. Los problemas en materia de salud, educación y vivienda, entre otros programas sociales, sólo se podrán resolver con el apoyo decidido del gobierno nacional. Así de claro y así de sencillo.

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